lunes, 26 de agosto de 2013

Escalada en bloque. Blancas. Rambla del Horcajo.

video
Zona de habitual entrenamiento para uno de los miembros de 100 puntas inaccesibles de Teruel.
Mapa de emplazamiento (1: UTM ED50    30T 630547 4519815)

Mapa de situación
1.- Rambla del Horcajo. Blancas
Otros lugares de interés en la zona:

2.- Los Ojos de Caminreal.
3.- Los Ojos de Monreal.
4.- Sima de Rubielos.
5.- Barranco del Boquerón.
6.- Cueva de Ramiro el Monje.
7.- Vestigios de la Guerra Civil Española.



BLOQUES ABIERTOS
1-      El colchón del Héctor 6a
2-      Avispas 6b
3-      Cuerda morcillona 5a
4-      Muerde 4a
5-      Inusual 6a
6-      Estiramientos 5c
7-      Guillomos 6a
8-      Hueco 5b
9-      Hueca 5a
10-  Té de roca 5b
11-  La siesta del Búho chico 6a
11-  La siesta del búho chico 6a
12-  Cernicalandia 6b
13-  Bloque original 6a
14-  Variante 6b
15-  El culo 6c
16-   Al lado 6b
17-  Vía de Bajada 3c


En Cernicalandia
En el ojo del...
Bloque original.

miércoles, 21 de agosto de 2013

Castelvispal, Puertomingalvo y Cantavieja.

Infieles a nuestros principios, si es que alguna vez los tuvimos ya que a menudo nuestro criterio fue no tener criterio, nos hemos ido a escalar paredes que bien no eran puntas o eran manifiestamente accesibles.
Inducidos por el ansia de terminar ya nuestras 100 puntas y movidos por el argumento unilateral no compartido de repartir nuestras escaladas por todos los pueblos y comarcas del territorio turolense, esta vez le ha tocado al extremo suroriental de la provincia: Castelvispal, Puertomingalvo y Cantavieja.

 El increíble Pozo Azul del río Linares                            Una ventana  natural a la Hundida   

La Hundida de Castelvispal es un lugar con mucho encanto, aunque sin duda alguna la mayor de sus maravillas está en el Pozo Azul, una badina situada en el río Linares donde la cascada bate el agua profunda de su cristalina poza abrigada por dos enormes bloques ciclópeos caídos desde los acantilados superiores. Acantilados que haciendo honor al nombre de esta partida de terreno se están hundiendo hacia el río y se van desgajando poco a poco. Volcadas se desprenden enormes rocas ladera abajo, bloquean el curso fluvial o bien se quedan apoyadas contra la pared pareciendo desde lejos puntas aisladas que invitan a posarse sobre ellas. De este modo nos ha cautivado la nuestra con engaño esta mañana y también a las cabras que suelen posarse sobre ella buscando el cobijo y la sombra.
Javier y Luis en diferentes momentos de la escalada

Los Tormos de Puertomingalvo, en el pueblo que tiene las cinco vocales en la sonoridad de su nombre y palabra, han sido un avistamiento interesante por la cantidad de rocas aisladas y sobreelevadas en el terreno que forman aquel conjunto de puntas. -“¡A por todas!”- ha sido la consigna inicial que ha estallado en nuestra mente, pero siguiendo la recomendación televisiva de nuestra única intervención en “Aragón en Abierto” hemos ido dando la vuelta a cada punta buscando la ruta de acceso más fácil y, una a una, han ido cayendo en nuestros brazos sin necesidad de utilizar cuerdas, arneses ni pies de gato. A pesar de todo en la más puntiaguda de todas ellas, la segunda que posee rutas abiertas de escalada deportiva, hemos atisbado una línea clásica de agujeros, grietas y grandes fisuras en bavaresa que nos ha animado a escalar con los habituales empotradores que se supone nos protegen de las caídas.
El Salto de la Novia de Cantavieja. Con las últimas luces del atardecer y apenas destacable bajo el antiguo camino de La Iglesuela, hemos ascendido la gran roca delgada y afilada que se alza como primer centinela en la bajada, apenas separada del acantilado madre que flanquea el camino del Rebollar.
Metidos en el diedro-chimenea de la punta de Cantavieja

Por lo visto, en tiempos remotos una prometida enamorada sufrió la incorporación a filas de su futuro esposo y este fue enviado a la guerra.
La larga espera trastornaba a la desesperada chica hasta que un día el destino hizo que recibiese una carta lamentando la muerte de su amado. La novia no pudo soportar aquel hachazo que truncaba de golpe todas sus ilusiones, su amor y su esperanza y determinó fatalmente arrojarse al vacío desde esta piedra poniendo fin a su vida.

Nosotros fascinados por el entorno y por la historia oída en boca de los lugareños hemos querido homenajearla subiendo a ella por la cara menos habitual en nuestras andanzas, a pesar de que por detrás podía accederse encaramándose uno desde la era. Mientras empotrábamos nuestros cuerpos en las potentes fisuras y en la chimenea final, no paraban de resonar en nuestros oídos las canciones de Sabina, quien afirma que nunca entiende el móvil del crimen a menos que sea pasional. “Y morirme contigo si te matas y matarme contigo si te mueres, porque el amor cuando no muere mata, porque amores que matan nunca mueren”.


lunes, 19 de agosto de 2013

Por Cirujeda y Los Alcamines...


Cirujeda por la mañana                                              Los Alcamines al atardecer

La Peñarroya de Cirujeda, una aguja con historia propia.

Hace demasiados años, tantos que las gentes de Cirujeda no atinan a concretar ni el siglo, ocurrió un hecho digno de recordar en la cumbre de este peñasco.
Unos cientos de metros montaña arriba, todavía se halla en ruinas una de las masadas más grandes de la zona, el Mas de la Sierra. Una masada, mas o masía era una casa de campo rodeada de tierras cultivables, bosques y pastos con capacidad suficiente para su abastecimiento y autosuficiencia. A veces solían vivir en ellas varias familias que trabajaban para el propietario y en otras ocasiones solo los llamados medieros que alquilaban en especie dichas tierras a cambio de entregar la mitad de las cosechas y los beneficios al dueño.
En cierta época, vivió allí una bella joven, quizá llamada Isabel, perteneciente a una familia de medieros. Cuando alcanzó la edad de merecer su deslumbrante belleza impactaba a los mozos que por allí pasaban e Isabel era a menudo diana de piropos y envites amorosos a los que rechazaba con elegancia. Pero el capricho de la adolescencia y la insistencia hizo que Isabel también quedase prendada de alguno de ellos, aunque la casualidad decidió que los elegidos fuesen dos mozos que a ella le gustaran por igual y a los que correspondía. Comenzó entonces un peligroso y clandestino doble noviazgo que solo ella conocía. Pero como los novios acudían a cortejarla en semanas alternas no había problema de solapamientos y pasaba lindas tardes con cada uno cada quince días. Sin embargo siempre hay alguien que no duerme quedando al acecho de cualquier lío amoroso, sin poder poner freno a su lengua. Pronto los novios, probablemente llamados Felipe y Manuel, hubieron de recibir rumores sobre aquel engaño al que los tenía sometidos Isabel y al final el destino hizo que se encontrasen en una taberna para contarse sus penas, pero lejos de entrar en disputas y peleas entre ellos para vencer al adversario, la astucia de ambos decidió deshacer aquel entuerto ideando un plan. Uno de ellos quedaría con ella en la Peñarroya y el otro escondido tras una roca, comprobaría si realmente era la misma Isabel la que correspondía a las zalamerías de ambos. Felipe tenía que ofrecerle un regalo pero se lo entregaría en lo alto de la roca con la escusa de contemplar juntos un magnífico atardecer.
Cuando llegaron allí Isabel emocionada desplegó el brillante pañuelo rojo que Felipe le había regalado y se lo colocó sobre el cuello airosa y presumida, seguidamente Isabel agradecida por el presente le dio un beso en los labios, al instante salió Manuel detrás de la roca y enfurecido pidió explicaciones a Isabel, que asustada y aturdida no sabía articular palabra, solo su llanto arrepentido podía traducirse en una solicitud de perdón a ambos acusadores. Entre empujones y gritos Isabel era zarandeada y casí perdiendo el conocimento dejó de ofrecer resistencia cuando ellos terminaron tirándola peñasco abajo, tal y como habían planeado.
Leyenda, historia o fábula este trágico y terrible relato durante décadas ha recordado a las féminas de estos lares injusta, machista y cruelmente, su obligación de fidelidad a un solo hombre so pena de muerte, puesto que a menudo esta parábola se oía contar en la tradición oral en tono de advertencia.
La aguja de Cirujeda era pequeña pero matona...
 Luis en el diedro final de Peña Amarilla
 Una auténtica reunión !!!!!!!
Peña Amarilla. Los Alcamines. Villalba Alta.

Escondida entre territorios de masadas y en fuerte contraste con las parameras de Fuentes Calientes y el Mas de la Cirugeda se encuentra el profundo cañón del río Alfambra y los estrechos de los Alcamines, flanqueados en su ladera oeste por un conjunto de cortados rocosos del Jurásico cuyo color ocre lo ha llevado a llamarse con el topónimo local de Peña Amarilla.
Hoy acompañados de Iván Ferrer habitante oriundo y buen conocedor de la zona y de Manolo Soriano habitual seguidor de nuestro proyecto, hemos venido a buscar una punta inaccesible en este maravilloso e insólito rincón de la provincia de Teruel, en la que pronto algunas de sus agujas serán las islas de un pantano que inundará injustamente zonas que no podrán disfrutar de esa agua embalsada que ocultará maravillosos mundos de encajonados estrechos rocosos y afiliados bosques de galería con choperas de ribera.

No está bien que los humanos abusemos de los recursos que nos ofrece la madre tierra, máxime cuando ya no son imprescindibles para la vida y dañan castastrófica e irreparablemente el paisaje que ha dado de comer a tantos antepasados nuestros y a la fauna que habitó con ellos.
Tenemos demasiados ejemplos de obras faraónicas en Teruel, que tras su periodo de utilización o sin llegar a ejecutar su puesta en marcha, han consumido gran parte de los recursos económicos que correpondían a una población humana en auténtico peligro de extinción, destruyendo un hábitat que antes era saludable. Minas, canteras, aeropuertos, pantanos… La presa de los Alcamines va a ser un nuevo ejemplo de ellos que tarde o temprano acabará colmatándose quedando inservible pero habiendo desintregrado, de nuevo, un magnífico paisaje de piedra, agua y vida salvajes.
 De punta a punta...

lunes, 12 de agosto de 2013

II CONCENTRACIÓN DE ESCALADORES CIRUJEDA



GRA, la vía que más furor causará, sin duda, en la II CONCENTRACIÓN DE ESCALADORES DE CIRUJEDA, el miércoles 14 de agosto de 2013 por la tarde. Está equipada con parabolt, pero posee todos los elementos para poder ascenderla en estilo clásico, por si se atreve algún escalador tradicional con sus empotradores, friends y bagas, protegiéndose por la grieta y puentes de roca para hacer reunión en el matorral superior.



jueves, 8 de agosto de 2013

Escalando por el Matarraña...

Nos ha costado ni se sabe, el juntar un par de días seguidos para venirnos hasta tierras del Matarraña a escalar. Lugares de ensueño al este de nuestra provincia, ya limítrofes con Tarragona y Castellón. Espectaculares paisajes por los que fluye el río que da nombre a su Comarca, testigos presenciales de siglos y siglos de historia.

Martes, 6 de agosto
Nos vamos para las Rocas del Masmut...
Según reza en el cartel señalizador a la salida del municipio de Peñarroya de Tastavins hacia el vecino Fredes, aprendimos que la palabra Masmut tiene su origen en "Mas del Mut" ("Mas del Mudo") o, según el escritor local Desideri Lombarte, en "Peña de los Mas Mudas", tribu nómada de origen árabe que pudo habitar la zona.
Escalamos la Agulla del Tossal L´Hereu, frente a las Rocas, el la cara oeste de la montaña que también le da nombre...
Progresión en artificial
 
Y terminamos la tarde en Torre de Arcas...

Miercoles, 7 de agosto 
Nuevamente el Masmut nos esperaba para comenzar el día. Y lo hicimos en la aguja que no hace mucho tiempo descubrimos en su cara norte. Una pequeña punta separada de las grandes moles de conglomerado, casi invisible desde la lejanía por la envergadura de éstas, pero que encajaba perfectamente en nuestro proyecto. 
La "agulla", aunque aparentemente diminuta, apareció ante nosotros enorme y desafiante. Nos guardaba muchas sorpresas... graduada en artificial A2 y un solo spit en mitad del largo más exigente nos hizo pasar miedo ya desde la noche anterior.
Característicos bolos del conglomerado entre los que a veces, si tienes suerte, aparece algún puente de roca

Terminamos la jornada en Ráfales, subidos a nuestra punta 95, un número que aunque exhaustos por esta pareja de intensos días de escalada, nos hizo respirar tranquilos pensando en la tan ansiada cifra que vemos ya al alcance de nuestra mano.