sábado, 17 de noviembre de 2012

El secreto de la Loma de Troya...


Escalar en otoño es como empezar un nuevo año de sensaciones.

Recorrer los senderos tapizados de hojas doradas, amarillas y marrones -como el paseo fluvial del Alfambra-, es un placer para los sentidos. Escuchar el silencio. Deleitarse con el sonido del agua. También fotografiar la espectacular y serpenteante chopera en contraste con las áridas montañas de Peralejos y Alfambra, un lujo. Sentir el viento... Vivir, escalar. Un privilegio salir al monte en otoño!!!


Desde el primer momento que la vimos supimos que era otra de nuestras puntas. Además escondía para nosotros un extraño regalo, un segundo peñasco bien guardado junto al barranco de la Pólvora. Una piedra secreta y misteriosa con forma de cabeza de caballo. ¡Qué coincidencia! un caballo en la Loma de Troya.


Como el famoso jamelgo, apaceció de repente en la lejanía como una escultura ante nuestros ojos, con apariencia agradable. Allí, bajo su crin, esa apaciencia se tiñó engañosa y peligrosa. Dudamos incluso de comenzar a escalar. Aún así y después de rodearlo unas cuantas veces aceptamos su reto, pero en esta ocasión... no hubo sorpresas. Tuvimos más suerte que los maltrechos troyanos en la batalla donde se la jugaron sus compadres los griegos.


en la cima de los peñascos


1 comentario:

  1. Me he quedado sorprendido, la tenía vista, pero no me había fijado de la forma, que peligroso, y impresionante, no creo que lo conozca la gente del pueblo.

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